Paula Torres y Luis Venegas se conocieron el año 2002 cuando estudiaban psicopedagogía en Santiago. Pololearon casi toda la carrera y el 2009 se casaron. Dos años después, supieron que serían padres de Matilde, quien hoy tiene 7 años. El año 2014, Luis ganó la beca de doctorado en el extranjero y emprenden viaje a Barcelona. Ya han pasado casi 4 años de una experiencia que cambio sus vidas y que hoy comparten con nosotros.

¿Cuáles fueron las motivaciones para postular a la Beca?

Cuando estábamos estudiando en pregrado ya teníamos en planes para avanzar en grados académicos.  Sabíamos que a través de Becas  se podría postular para estudiar en el extranjero. El “bichito” estuvo allí un buen tiempo hasta que en 2014 decidimos que era tiempo de hacer un cambio interesante y postulé a Becas Chile.  La buena noticia…  en el primer intento salí seleccionado.

¿Cuáles fueron los principales temores al venirse?

Que fuera difícil y caro encontrar un lugar donde vivir, puesto que además veníamos con una hija que en ese entonces tenía recién tres años. También nos preocupaba la cobertura de salud, pues tuvimos dificultades para acceder al convenio Chile – España de FONASA. Finalmente,  la comunidad autónoma de Cataluña brindó a nuestra hija todas las garantías de salud y educación y eso nos tiene muy contentos.

¿Cuáles han sido los principales aprendizajes de esta experiencia? ¿Qué ofrecen Barcelona y España como de destino académico?

Quizás los principales aprendizajes van en la línea de lo cotidiano. Desde mejorar nuestro sistema de reciclaje hasta cómo aprender a vivir con mejor calidad de vida. Aprendimos a disfrutar del barrio, cosa que en Chile no se tiene como hábito. Hemos disfrutado la diversidad cultural, de nacionalidades y, como ejemplo, de la comunidad LGTBI como algo natural y que aporta a una mejor convivencia. Barcelona  ofrece un sistema público de transporte impecable, una ciudad inteligente, un sistema de transporte en bicicleta genial. Ofrece cultura, ciencia y responsabilidad cívica, además de celebraciones de sus tradiciones y eso lo disfrutamos cada vez que podemos

Por otro lado, hemos aprendido a ver el sistema escolar con ojos de padres más que de educadores. Conocimos el famoso sistema de “tómbola” al que tanto se teme en Chile y que la verdad no es ni terrible ni deja de lado las preferencias de los padres en la elección de la educación de sus hijos. Por el contrario, permite que en las aulas haya gran diversidad y viva en se convivencia y no en segregaciones clasistas según tus ingresos. Como familia, aprendimos que no es necesario ese estilo militarizante que tiene la educación chilena con inspectores, libretas y llamadas a los apoderados por atrasos. Vemos como las niñas y los niños quieren su escuela y a sus maestros y eso nos llena de esperanza.

¿Qué sienten ahora que deben regresar a Chile para retribuir la beca?

Claramente son sentimientos encontrados. Por una parte, el deseo de volver con los tuyos y retribuir con los nuevos conocimientos en el sistema educativo. Esa es nuestra especialización, pues Paula también realizó un master acá. Por otro lado, sabemos que  todo lo que hemos vivido acá en términos de calidad de vida costará encontrarlo en nuestro país, por sus largas jornadas laborales, su sistema de transporte y  en sus barrios con poca vida. Pero creemos firmemente que podemos hacer de nuestro destino en Chile un mejor lugar para nosotros, pues depende precisamente de nosotros mismos.

¿Qué consejos le darían a los futuros becarios que se vienen con familia?

Que apenas lleguen a Barcelona visiten Cat  Salut (salud catalana) para  integrar a sus hijos al sistema. Si piensan en postular a una beca, comenzar a cotizar un año antes en Fonasa y conseguir el convenio Chile España e integrar a Seguridad social a sus hijo/as. También que ahorren y lleguen a España con más de 3.000€ para todos los trámites de arriendo, ya que generalmente se realizan a través de agencias inmobiliarias y en ello se va mucho dinero.